Partida de ajedrez con el islam, de nuevo…

Antonio Ventura Gude

Artículo escrito por: Antonio Ventura Gude , publicado: domingo, agosto 7th, 2016
Categorias: La Columna de Gude

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Más viejo que el Islam…

El muftí No-sé-cuántos de Arabia Saudita tiene soliviantada a toda la gente del ajedrez a la que le gusta jugar alguna partida de ajedrez. Según él, “el ajedrez es un juego diabólico” y, por tanto, condenable.

¿Es que esto es nuevo?

¿No recordamos a Jomeini y su condena?

¿De qué nos sorprendemos?

Mientras que los petrodólares vuelan conquistando voluntades a discreción, los futbolistas terminan sus carreras en el Golfo Pérsico. Por otro lado, los abiertos de ajedrez de los países árabes donde se disputan partidas de ajedrez se cubren de gloria y oropeles. Acudiendo a ellos hasta un campeón del mundo y la flor y la nata del ajedrez mundial… El juego de Caissa, oh sorpresa, es diabólico y condenable.

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Como nos explicó en su día (nada menos que hace más de un siglo) el gran historiador y orientalista inglés H. J. R. Murray, en su monumental obra, ‘A History of Chess’, en la ley musulmana todas las acciones se inscriben en cinco clases. Las peores de las cuales son las haram, o acciones prohibidas, y cuya realización debe ser castigada por la ley.

Los criterios varían según las distintas escuelas de ajedrez, pero todas ellas están de acuerdo en que el criterio final por el que se rigen es el Corán. Seguido de las evidencias de una auténtica tradición. En el Corán no se menciona el ajedrez ni se hace referencia a ninguna partida de ajedrez. Sin embargo, por el principio de analogía puede establecerse una relación indirecta con el mismo y muchos han considerado reveladores estos versos del Sura V.92:

“Oh, verdaderos fieles, el vino y los juegos de cartas y las imágenes y las flechas adivinadoras son abominable obra de Satán. Y, por tanto, debéis evitarlos si queréis prosperar en la fe.”

La partida de ajedrez en el islam…

Al extender la condena de los juegos de azar (maisir), de las imágenes (ansab) o especificamente de los jugadores de ajedrez. Existió una clara tendencia a condenar el ajedrez y su práctica. De hecho, hubo muchas disensiones en el seno de los juristas e intérpretes de la Ley. El hanbalita ben Taimiya (m. en 1328). Por ejemplo, estableció una sensible distinción en el sentido de que el ajedrez sólo cuando se juega por dinero es maisir (juego de azar) y, en consecuencia termina siendo condenable.

Por otra parte, tuvieron mucho peso tres tradiciones derivadas de la actitud de Mahoma respecto al ocio. Una de las cuales enfatizaba en su odio por los juegos de azar. Por otro lado, es poco probable que Mahoma hubiese oído hablar del ajedrez. Ya que los juristas mahometanos no han podido resolver claramente la cuestión de la legalidad o ilegalidad del ajedrez, en las propias palabras del profeta.

La primera tradición que relaciona a un califa con el ajedrez se refiere a Omar b. al-Jattab (m. en 643), padre político de Mahoma. Se cuenta que en una ocasión le preguntaron cuál era la situación legal del ajedrez. Su respuesta fue: “¿Qué es el ajedrez?”. Una vez se lo explicaron, contestó: “Eso no tiene nada de malo. Tiene que ver con la guerra.”

Se diría, en cualquier caso, que el ajedrez sobrevivió a las cíclicas y ambiguas condenas o prohibiciones de los legisladores musulmanes. Puesto que en los siglos siguientes se expandió y fue practicado a todo lo largo y ancho del Islam.

La ignorancia…

No es sólo una cuestión del mundo árabe o islámico. Es una cuestión de ignorancia y prejuicios religiosos. La Iglesia católica también ha condenado y prohibido el ajedrez en numerosas ocasiones. De hecho, hasta aburre recordarlo. Sin embargo, la partida de ajedrez seguirá su camino sin mirar atrás.

Tampoco estaría de más recordar los versos de Omar Jayyam:
“Dicen que los que aman el vino y los placeres
condenados están a vagar eternamente en el infierno
¡vacío debe estar el paraíso!”


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Acerca del autor: Antonio Ventura Gude

Antonio Ventura GudeEducador, traductor y escritor de infinidad de libros y prestigiosas revistas especializadas de ajedrez.


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